Inmóvil en la luz, pero danzante

Diana Tamez

Una araña es el punto de partida desde el que Diana Tamez descubre una diversidad de maneras para construir nuevas formas, las cuales se crean cuando una araña se une con otra y entre los espacios vacíos que deja su encuentro. No obstante, la posibilidad de observar estas otras imágenes, más allá de la araña que se nos presenta a primera vista, implica tomar una o varias decisiones. Elegir entre seguir una línea y no otra nos conducirá a mirar y experimentar la obra de manera dis/nta. Si bien en las piezas hay formas dentro de las formas, la imagen de la araña puede inmovilizar nuestra mirada, pues cada una de ellas se encuentra encerrada en un cuadrado o esfera que las limita.

El aspecto formal de la obra resulta una metáfora sobre la toma de decisiones y las oportunidades que perdemos al no ejercerlas. Para Diana, las patas de las arañas simbolizan las múl/ples alterna/vas que tenemos y, la incer/dumbre, aquello que nos inmoviliza y deja encapsulados, enmarcados, encerrados. El movimiento en las líneas y formas que dan estructura a las arañas en cada una de las piezas es lo que brinda la posibilidad de sacarlas de su inmovilidad, pero para lograrlo hay que dejar de observarlas solo como arañas, dejar de temerles, hay que decidir seguir con la mirada una de las líneas de sus patas para romper el límite visual y darles la oportunidad de conver/rse en otra cosa.

Zaira Espíritu, Noviembre, 2012

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